Este endeble bardal que me protege
del soez improperio de censura,
me figura como un predio de tonsura,
como un falso profeta, ruin y hereje;
un algo que defiende y desprotege
en el film de una vida que procura
que no me ruede el pié de una fisura
para que el orbe sarcástico festeje;
cuando calcine el sol, que se me deje,
cuando la sombra necra no despeje,
cuando el silencio eterno me fracture,
cuando el dolor me arroje su perfidia,
cuando sangren mis poros en la lidia,
¡será mi canto fiel que me triture!
Construido a las 16,15
del
5 de enero de 2010..
Rodolfo Leiro
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