Me dispuse, como siempre, con enérgico desplante,
impulsado por antiguos espolones de entusiasmos,
despojarme del bagaje de mis lúdicos espasmos
que han sabido degradar mi recio grito terebrante;
y hoy retomo, espartano, sin un paso vacilante,
con la enorme gallardía de mis verbo ineluctable,
despertar los vacuos ocios, la pereza soslayable
y a marchar tras mi bandera, invencible, trepidante;
y al cursar, invicta tesis, armoniosa cabildante,
sobre el orbe aplastado en su ciclo ambicionante,
por su pérfida desidia, por su lucro evidenciable,
y alertarlos que la Paz, es el tímpano fundante,
es la vida del Planeta, es hogar y madre amante,
tu futuro, mi futuro, tu deber irrenunciable.
Construido a las 11,28 del día
15 de diciembre de 2009.
Rodolfo Leiro
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