viernes, 18 de diciembre de 2009

SON TIEMPOS DE GUERRA artículo de Rodolfo Leiro









El día 10 de noviembre de 2009, el señor Presidente de los Estados Unidos, ha dicho una frase que hiere las fibras mas íntimas de mi corazón Poeta.



El señor Obama, que termina de aceptar el Premio Nóbel de la Paz, que no alcanzo a comprender por que mérito se le ha otorgado una distinción de tal naturaleza, nos ha dicho, clara, contundente, tajantemente:



“Son tiempos de guerra”.



No se ha despojado aún de las lujosas vestimentas que sugiere el PREMIO NOBEL DE LA PAZ y ya, uno de los hombres que debieran bregar por la NO VIOLENCIA y LA PAZ UNIVERSAL, en su carácter de conductor de una de las Naciones que se consideran tutelares en el concierto Universal, ha roto por lo menos una de las premisas fundamentales en tiempos difíciles para la continuidad de la vida en el Planeta.



SABER CALLAR.



El pulpo yanqui, que en un tiempo fue referente de paz y democracia, hoy, despojado de aquellos atributos que nos permitieron estar a su lado en contiendas que se conceptuaban indispensables para terminar con el nazismo, ha hablado para el mundo con un desparpajo que, en la figura de un Presidente de una nación de envidiables recursos económicos, asume la dimensión de un propósito no fácilmente disimulable:



Seguir invadiendo territorios con sus misiles de muerte, desolación, destrucción, vasallaje y prepotencia basada en su fuerza militar.



Le hubiere dispensado mi abierto aplauso, si esa frase, infausta por provenir de un presidente, necrológica por el sentido que encierra, funeraria por la tremenda difusión que en el mundo se hace de su palabra, temeraria por el momento que vive nuestro querido y armonioso globo azul, único habitat hoy disponible para el ser pensante, la hubiere suplantado por una simple, solidaria, aplaudible, entusiasmante frase:



BREGAREMOS POR LA PAZ.



A nuestro frente, ante la constante y apresurada licuación de los hielos, el AGUA POTABLE aparece como un asa calcinante.



Ya debiéramos estar previniéndonos para que este vital elemento para la continuidad de la vida del ser pensante en el planeta tierra, posibilite tecnología y recursos que hagan posible que la falta de agua potable, no represente el fin de los seres vivos en el mundo de hoy, incluyendo la flora vegetal y la vida animal.



Bregaremos por la paz.



Aunque fuere una frase en cierto modo no estrictamente formulada de acuerdo a sus propósitos.



Pero que, en cada uno de nosotros, aliente el fervor de una esperanza.



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